Gadafi ataca Misrata con bombas de racimo fabricadas en España en 2007


Las fuerzas de Muamar el Gadafi han intensificado sus ataques contra la ciudad de Misrata y están empleando bombas de racimo, según informa The New York Times. De acuerdo con los datos que publica este diario, las bombas empleadas por el coronel libio fueron fabricadas en España en 2007, un año antes de que se firmara el tratado internacional que prohibió el uso de este tipo de armamento.
Human Rights Watch (HRW) ha confirmado la utilización por parte de las fuerzas leales a Gadafi de estos artefactos. Precisamente, tras un ataque en Misrata del pasado jueves (el mismo que cita The New York Times), la organización comprobó la explosión de tres bombas de ese tipo sobre un barrio residencial de la ciudad, después de que unos expertos estudiaran los restos y entrevistaran a varios testigos de los ataques. La organización aseguró además que cuenta con testigos, concretamente dos conductores de ambulancia que sostienen que la ciudad ya había sido escenario de ataques con bombas de racimo con anterioridad. Misrata, formalmente en manos rebeldes, pero asediada desde hace semanas de manera implacable por las tropas del dictador, ha sufrido el lanzamiento de estos proyectiles desde mortero.
Dos empresas en España fabricaban bombas de racimo hasta su prohibición: Expal e Instalaza. La primera solo manufacturaba proyectiles para aviación, mientras que la segunda sí que fabricaba las MAT-120, que de acuerdo con la información de The New York Times, son las que está empleando Gadafi. La empresa Instalaza dejó de fabricar los proyectiles tras firmarse la convención internacional contra las bombas de racimo.
España no ha exportado este tipo de armas desde que se adhirió al acuerdo internacional, según ha confirmado a EL PAÍS un portavoz de Comercio Exterior, el organismo responsable en esta materia. "Lo que se haya podido exportar ha sido antes de la convención", ha asegurado. En julio de 2008 España aprobó una moratoria unilateral en la producción y exportación de bombas de racimo hasta que un centenar de países rubricaron al acuerdo en Oslo en diciembre de ese año, que Libia nunca firmó al igual que EE UU, Rusia y China. Las estadísticas oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio señalan que España exportó armas a Libia en 2008 en la categoría de 'bombas, torpedos, cohetes y misiles' por valor de 3,8 millones de euros, informa Miguel González. La casi totalidad de esta cantidad de armas, con licencia en 2007 pese a su venta en el año siguiente, se exportó desde Aragón, donde se ubica la empresa Instalaza.
Los restos de la munición de fragmentación que The New York Times ha podido fotografiar corresponden a MAT-120, compuestos por 21 submuniciones preparadas para destruir blindados ligeros y matar personas. Las bombas de racimo contienen numerosas pequeñas bombas en su interior con capacidad para causar víctimas en un radio de 15 metros. Su vida puede prolongarse durante unos 40 años. Antes de impactar contra su objetivo, las bombas liberan los pequeños artefactos que llevan dentro y que no siempre explotan, por lo que aumentan el riesgo para la población civil incluso años después de terminar los conflictos al actuar como minas. HRW ha alertado del peligro de que se esté utilizando este tipo de armamento. "Es horrible que Libia use este tipo de armas, especialmente en una zona residencial. Suponen un riesgo enorme para los civiles tanto durante los ataques, por su naturaleza indiscriminada, como después, porque quedan esparcidos fragmentos sin explotar que siguen siendo peligrosos", indicó el director de la división de HRW dedicada al armamento, Steve Goose.

Fuente: elpais.com