Navantia se la juega en Brasil


El astillero de Puerto Real celebró ayer el acto de entrega del primer patrullero construido por Navantia en la Bahía para la Armada de Venezuela. El contrato con el Gobierno de Hugo Chávez, firmado en 2006 con España, supone la construcción de ocho buques por un importe de 1.200 millones de euros. Navantia ha cumplido con los plazos y ha entregado en los últimos doce meses tres de los cuatro buques de vigilancia (BVL) y ayer hizo los mismo con el primero de los cuatro patrulleros oceánicos (POV). Sin embargo, las miradas de los ingenieros navales de la compañía estaban puestas en el contrato que se está jugando Navantia en Brasil para la construcción de once buques militares.
El director del astillero de San Fernando-Puerto Real, Fernando Miguélez, recordó que la dirección de Navantia se encontraba en pleno en Brasil pujando por un contrato que supone la construcción de cinco fragatas, cinco patrulleros y un buque logístico. El secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, acompaña también a la misión comercial, que ya ha presentado su oferta y trata ahora de posicionarse en la adjudicación de este suculento contrato. Brasil forma parte de la veintena de países donde Navantia ha arrojado el anzuelo para captar nuevos encargos y es junto con Noruega y Australia uno los que más posibilidades tiene de zanjar a corto plazo un acuerdo. El propio consejero delegado de Navantia, Luis Cacho, detalló en Río de Janeiro que la oferta contempla la construcción local de una parte de los barcos a través de transferencia tecnológica, mientras que la otra parte se haría en astilleros españoles. Cacho detalló que el Gobierno brasileño resolverá el concurso a mediados de 2012. El buque logístico ofertado en Brasil es una versión del 'Cantabria', construido por Navantia en el astillero de Puerto Real para la Armada española.
Los astilleros gaditanos necesitan con urgencia nueva carga de trabajo para garantizar su futuro y viabilidad. En los próximos meses se dará salida al resto de barcos encargados por Venezuela y a la primera fase de los cuatro barcos de Acción Marítima (BAM) encargados en 2005 por el Ministerio de Defensa español. El único contrato que tiene ahora sobre la mesa la constructora naval es la segunda fase de los BAM, que incluye cinco nuevos barcos para la Armada española y se prevé que su construcción comience a final de año, pero no es suficiente para mantener en pie a los astilleros gaditanos.
Ante esta situación, el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, única autoridad política presente ayer en la ceremonia de entrega del patrullero 'Guaiquerí' a Venezuela, reclamó más diálogo con el Gobierno de Hugo Chávez para lograr parte del paquete de gaseros y quimiqueros que necesita el país caribeño para exportar su energía.
El nuevo barco que recibió ayer la Armada de Venezuela pertenece al modelo de patrulleros oceánicos de vigilancia. El propio director del astillero, Fernando Miguélez subrayó que se trata de un buque automatizado que solo necesita una tripulación de 60 personas, con capacidad adicional para otras 32. Su misión es la protección del tráfico marítimo y la defensa en superficie. No se trata de un barco ofensivo sino defensivo. Tiene 98 metros de eslora y alcanza los 25 nudos de velocidad máxima. El acto estuvo presidido por el almirante jefe Diego Molero, que dio la bienvenida al nuevo comandante del 'Guaiquerí', Teodoro Ramírez.