Los robots como el sistema de defensa militar



El uso del nuevo robot de guerra ruso, que se dirige a distancia, denominado MRK-27 BT, puede reducir el número de bajas humanas, según opinan los expertos.Esta maquinaria de guerra no necesita soldados, solo basta una persona que a un kilómetro de distancia pueda operarla desde un computador. El robot incluye dos lanzadores de cohetes, otros dos de granadas, una ametralladora con 600 balas y 6 granadas de humo. Fue desarrollado en los talleres de la Universidad Estatal Técnica de Moscú junto con otros denominados 'soldados robot'.
Alexánder Glújov, subjefe de la oficina especial de proyectos tecnológicos de robótica aplicada de la Universidad Estatal Técnica de Moscú Báuman, comenta: “Esta máquina puede elevar su plataforma de armas hasta dos metros de altura. Cambiar su posición con respecto al terreno y el blanco con un ángulo de alzamiento de hasta 75 grados, lo que le permite disparar contra objetivos elevados o aéreos, por ejemplo”.
Los diseñadores de estos ingenios esperan que muy pronto formen parte del ejército ruso. Además, estos equipos pueden trabajar coordinados. Al robot grande, equipado con armamento pesado, le puede ayudandar, mucho más pequeño. El último capta el entorno mediante el registro de audio y vídeo y acumula la información necesaria para que el más grande pueda ocuparse de las acciones de combate: a través de sus potentes cañones es capaz de abatir tanques y maquinaria enemiga.
Actualmente los robots como el sistema de defensa militar están obteniendo más y más popularidad en el mundo. Algunos hasta creen que pronto los militares humanos podrían ser sustituidos por ellos.
“Este método permite reducir la cantidad de pérdidas humanas entre los soldados de las subdivisiones terrestres ofensivas y defensivas”, cree Glújov. “Y además, realizar maniobras de táctica.”
Es así como los especialistas de la Universidad Estatal Técnica de Moscú de Báuman, han trabajado arduamente para implementar estos modelos.
Los instructores informan que estos aparatos ya atrajeron la atención de los especialistas extranjeros. Sus creadores sostienen que el robot permite continuar las funciones que por su gran dificultad el hombre no puede realizar. La robótica también está presente en varios aspectos de la vida cotidiana desde hace ya muchos años. Se ha comprobado que pueden trabajar en medio de la contaminación radiactiva y química.
Si bien pueden ser utilizados con fines bélicos, entre los expertos crece la opinión de que cada día se convierten más en instrumentos para mantener la paz y la seguridad.






Estados Unidos como otros 55 países, elaboran un nuevo tipo de armamento, robots guíados a distancia. Algunas de las misiones de las fuerzas armadas de los países desarrollados ya son realizadas por las máquinas, como, por ejemplo, la neutralización de explosivos, pero los militares en todo el planeta planean ampliar significativamente los tipos de objetivos, a los cuales pueden ser incorporados.
En el futuro cercano los ingenios mecánicos podrán no solo ejercer las tareas de apoyo, sino combatir por sus propios medios. Los líderes en esta esfera siguen siendo los estadounidenses. Uno de sus robots terrestres MAARS es casi silencioso, de una altura de menos de un metro, puede estar equipado con diferentes tipos de armas de fuego, incluso ametralladoras y lanzagranadas. Representará un verdadero horror para los enemigos y el mejor aliado para sus compañeros. No tiene miedo y está bastante protegido para responder al ser alcanzado.
Parece una maravilla para las operaciones antiterroristas. Pero claro que EE. UU. no van a ser únicos soberanos de este armamento nuevo. Por ahora 55 estados más están elaborando herramientas similares. ¿Y cómo cambiará el aspecto de la guerra cuando ambos lados del conflicto utilicen robots?
Algunos creen que esto va a reducir significativamente el número de víctimas de los conflictos, ya que participarán en ellos menos soldados. También indican que la gente que dirigirá las máquinas tendrá más tiempo para ver las circunstancias del combate y distinguir una persona civil de una persona armada. Pero no todos están de acuerdo con esta opinión.
Wendell Wallach, representante de la Universidad de Yale, piensa que las contiendas entre los países robotizados van a comenzar de un modo muy fácil y resultarán muy baratas. También opina que será una tarea muy difícil para los artefactos distinguir a la población civil y los soldados. Argumenta que esto es ya muy difícil para el hombre, y será más complicado para las máquinas operadas a distancia.
El mes pasado en Alemania el Comité Internacional del Control de Robots Armados -donde hay representantes de los investigadores de la inteligencia artificial, los especialistas del control de las armas, abogados de los derechos humanos y oficiales gubernamentales- llamó a los tratados sobre la limitación del uso del armamento operado a distancia y el armamento autónomo. El Comité indicó que los sistemas bélicos automáticos disminuyen la capacidad humana de tomar decisiones responsables.
Mientras se libran las discusiones, el trabajo de automatización de los ejércitos continúa. En 2001 el Congreso norteamericano marcó al Pentágono la tarea de transferir cada una de las tres máquinas terrestres al control a distancia. Algunos pasos significantes por este camino ya han sido dados. La compañía Lockheed Martin creó un diseño que puede llevar unos 450 kilogramos de equipamiento y seguir automáticamente al grupo de soldados, en los primeros meses del año 2011 será enviado a Afganistán. Hay proposiciones semejantes que podrán detectar y neutralizar minas antisubmarinas.
Todo eso supuestamente puede reducir el número de muertos en conflictos, pero ¿qué pasaría si la industria robótica daría un paso más y crearía un modelo automatizado? Por ahora las autoridades señalan, que la decisión de abrir o no abrir fuego siempre la va a tomar el hombre. Pero la tentación de prestar esta posibilidad a las máquinas es muy alta, ya que son capaces de reaccionar mucho más rápido y preciso que sus operadores humanos.