China contraataca en el campo de los sistemas aéreos no tripulados



La exhibición aérea celebrada el pasado mes de septiembre en la ciudad china de Zhuhai,  en el sureste del país, dejó perplejos a los visitantes norteamericanos ante la muestra de poderío y aspiraciones chinas en el ámbito de los UAVs. Más de 25 nuevos  modelos diferentes de estos sistemas fueron expuestos por la pujante  industria nacional de defensa China, que, en un arrebato de orgullo nacional y afán publicitario, mostraba en un video montaje como uno de sus ingenios no tripulados, armado con misiles, atacaba a un portaaviones de Estados Unidos.
En un análisis sobre la exhibición asiática , The New York Times concluye que el poderío militar de EEUU en el ámbito de los sistemas no tripulados, tecnología objetivo de los espías extranjeros,   está llegando a su fin y que ello tendrá, en el futuro, serías consecuencias sobre la seguridad del país. Los expertos ya prevén no sólo  la seria amenaza sobre territorio norteamericano de posibles ataques con UAV, sino,  más a corto plazo, el empleo de estos sistemas por otros países para proceder, en el ámbito de la, cuanto menos “alegalidad”,  a la eliminación selectiva de enemigos en territorios ajenos, siguiendo el propio ejemplo de  EEUU , lo que podría incluir a ciudadanos norteamericanos que fueran considerados una amenaza.
Según fuentes de Washington,  sólo en Paquistán aviones Predator y Reaper, controlados por la CIA, han eliminado a más de 2.000 milicianos. The New York Times plantea la cuestión de cuál sería la reacción de su gobierno si China, siguiendo el ejemplo, procediera a eliminar con sistemas no tripulados a  la minoría musulmana uigur en Kazajistán, a la que considera terrorista,  o si fuera  India quien por el mismo método lo hiciera contra sus enemigos en Cachemira o la misma Rusia actuara así en el Cáucaso.
De los más de 50 países que hasta la fecha han adquirido sistemas aéreos no tripulados sólo tres han recurrido a los UAV’s como arma de ataque, EEUU, Israel, en Líbano y Gaza, y Gran Bretaña en Afganistán. Los expertos estiman que en la próxima década se invertirán 94.000 millones de dólares en el desarrollo de aviones no tripulados, de ellos 9.000 millones se destinarán a  aeronaves de combate no tripuladas.  Otra importante  cuestión a tener en cuenta, es que su bajo coste en comparación con otro tipo de plataformas aéreas facilitará el acceso de estos sistemas a grupos terroristas.