Estados Unidos se enfrenta a avalancha de veteranos de guerras de Irak y Afganistán


Las tropas estarán en casa para Navidad, como ha prometido Barack Obama, pero no habrá desfiles multitudinarios, como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial, ni tampoco mucho champán. Los futuros veteranos de guerra de Estados Unidos no tienen mucho que celebrar. Para fin de año, 40 mil soldados estadounidenses dejarán sus puestos de combate en Irak y otros 33 mil saldrán de Afganistán. Para estos militares, el futuro no es precisamente alentador, dada la situación en que ya se encuentran miles de veteranos, muchos de los cuales no sólo viven con estrés postraumático, sino que están desempleados y sufren con el estereotipo del ex soldado transtornado, "a lo Rambo".
"Eso no está bien", ha dicho el presidente norteamericano, al referirse a la dramática realidad de los nuevos veteranos de los conflictos que surgieron producto de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Se estima que el número de veteranos de Irak y Afganistán que no tienen trabajo llega a 300 mil. Según la revista The Atlantic, parte importante de estos ex combatientes no son contratados por el temor de los empleadores a los trastornos de guerra, con el supuesto de un alto costo de las licencias y ausentismo laboral.
Tan dura es la realidad para parte importante de estos veteranos, que el primer herido tras las manifestaciones del movimiento de los "indignados" en el país resultó ser el ex marine Scott Olsen, golpeado en la cabeza por un policía en Oakland, California. En solidaridad con Olsen, recientemente unos 30 veteranos se unieron al Occupy Wall Street en Nueva York, mientras otros han acampado en Washington D.C. "Luché por el capitalismo y por eso ahora soy marxista", señaló irónicamente Jerry Nordeleau, de 24 años, un veterano de Irak, citado por The Atlantic, que no ha conseguido un empleo que pague más de US$ 10 la hora.
Grave situación
De acuerdo con la revista Time, 2,4 millones de soldados han combatido en Irak y Afganistán, lo que representa poco menos del 1% de la población total de Estados Unidos, de 300 millones. Tras dejar el frente de combate, se espera que la mayoría se instale en dos estados: Carolina del Norte, por ser la sede de la 82ª Airbone Division, y en Texas, donde se ubican Fort Hood y Fort Bliss.
Según The New York Times, el número total de veteranos sin hogar llegó a 144 mil en 2010, mientras que los ex soldados que se vieron obligados a usar refugios de emergencia subieron a 149 mil. Una reciente encuesta del Centro de Estudios Pew reveló que mientras el 96% de los ex combatientes (post 11 de septiembre) está orgulloso de haber ido a la guerra, el 44% reconoce que le ha sido difícil adaptarse a la vida civil. En contraste, un 25% de los veteranos que sirvieron en anteriores guerras manifestó dificultades similares. A su vez, el 47% dijo que frecuentemente tiene ataques de ira.
Por otro lado, la revista Time ha alertado sobre el enorme costo que significarán los programas de ayuda. Sólo la rehabilitación de los ex soldados heridos sumará US$ 867 mil millones en las próximas décadas. Sin embargo, a su regreso al país, los ex militares contarán con crecientes redes de apoyo. De hecho, esta semana, la Cámara de Representantes aprobó una iniciativa que ofrece una exención de impuestos por US$ 5.600 a los empleadores que contraten veteranos que han estado sin trabajo por más de seis meses, y por US$ 9.600 a quienes empleen ex combatientes discapacitados.
Al mismo tiempo, dado que muchos veteranos que han infringido la ley o cometido diversos delitos han visto reducidas sus penas por tratarse de ex soldados, en los últimos cuatro años se han creado 80 cortes especiales para estos casos. La idea es que los veteranos procesados puedan optar a estas cortes, siempre que cumplan con programas de rehabilitación y controles de alcohol y drogas.