Irán prueba capacidad de reacción rápida de sus unidades antiaéreas


Las unidades de reacción rápida de la Fuerza de Defensa Aérea iraní probaron hoy su capacidad de reacción, fuerza, armamento y sistemas en la tercera fase de las maniobras que se realizan en el este de Irán, informó la agencia local Fars.
Los equipos utilizados en esta fase, de fabricación nacional, incluyeron radares multifrecuencia, artillería y misiles antiaéreos, capaces de forzar a eventuales aeronaves enemigas a abandonar el espacio aéreo de Irán, según el portavoz de las maniobras, coronel Abolfazl Sepehri.
Los ejercicios, dirigidos por la Base de la Defensa Aérea Jatam al Anbiya, seguirán con simulacros de reacción inmediata ante supuestos ataques nocturnos y operaciones con silencio de radio por sorpresa.
Según el coronel Spehri, la efectividad de las unidades ha sido muy satisfactoria y han tenido un éxito total al repeler hipotéticos ataques enemigos.
En la segunda fase de las maniobras, que se iniciaron el viernes y acabarán el martes, se ha probado un nuevo misil portátil de fabricación nacional, que puede transportar y utilizar una sola persona, en el que se usaron como blancos pequeños aviones no tripulados.
Según Fars, Irán ha renovado recientemente sus sistemas antiaéreos y, en septiembre, en gran parte del país se suministraron a sus unidades de Defensa Aérea un gran número de sistemas Mersad de lanzamiento de misiles, con tecnología nacional.
Estos ejercicios, que cubren unos 800.000 kilómetros cuadrados, casi la mitad del territorio de Irán, tienen lugar en medio de una tormenta internacional en torno al programa nuclear iraní, provocada por las críticas al Gobierno de Teherán del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
En días pasados, personalidades de EEUU e Israel han sugerido un eventual ataque contra instalaciones nucleares de Irán, un país sometido a sanciones internacionales por la ONU, EEUU y la Unión Europea por su programa de desarrollo atómico.
Parte de la comunidad internacional, con EEUU a la cabeza, sospecha que el programa nuclear iraní tiene una vertiente militar, destinada a fabricar armas atómicas, aunque Irán lo niega y asegura que sus fines son exclusivamente civiles, en especial generar energía y producir isótopos radiactivos para usos médicos.