El robo de tecnología: la otra guerra de la industria militar

China ha analizado los restos de armamento estadounidense en Serbia, Paquistán o Irán para acceder a sus secretos tecnológicos.
“Puedo fabricar carros blindados seguros e invulnerables que, cuando penetren en las filas enemigas, harán retroceder al más nutrido de los ejércitos: tras ellos, puede sin miedo ir la infantería y a salvo de cualquier contratiempo imprevisto”. Así anunció Leonardo da Vinci, en una misiva a la corte milanesa de los Sforza, las 'bondades' de uno de los numerosos ingenios militares que ideó a lo largo de su vida: el carro de combate.
Se trataba de un gran armazón de madera, con una torreta de observación, cañones y un innovador motor, operable de forma manual, que transmitía fuerza a sus ruedas. Hace años, EL Ejército británico dio vida a este proyecto, siguiendo fielmente los manuscritos y planos del genio italiano, para demostrar si realmente era viable. Comprobaron que la composición de las piezas sobre el plano original de Da Vinci estaba alterada conscientemente para dificultar, de esta forma, que alguien pudiera robar la idea.
Esta anécdota recuerda que el espionaje de sistemas bélicos es una faceta tan vieja como la propia ingeniería militar. En 2011 no han faltado hechos que den fe de esta guerra permanente y soterrada entre las potencias mundiales por lograr la supremacía tecnológica.
Accidente en Serbia


Una de las noticias más llamativas ocurrió el pasado mes de enero. China difundió las primeras imágenes de su futuro avión J20 Stealth, un caza invisible (indetectable para los radares) que podría estar operativo antes de 2020 y que dispone de capacidad para realizar misiones de largo alcance con cargas de armamento pesado.

Algunos medios denunciaron que el innovador proyecto chino copiaba algunas tecnologías del estadounidense F-117 Nighthawk (desarrollado por Lockheed). ¿Cómo pudo suceder? Hay que buscar la explicación en un acontecimiento sucedido hace doce años.
Una de estas aeronaves estadounidenses fue abatida en Serbia en 1999. Según fuentes del ejército de este país, así como del Estado Mayor de Croacia, en aquel momento “hubo informes de Inteligencia que daban cuenta de que agentes chinos rondaban por la región y compraban a granjeros locales los fragmentos de aquel F-117”. Por ello, se mostraban convencidos de que este país “pudo emplear los materiales recolectados para acceder a las secretas tecnologías furtivas (Stealth) mediante ingeniería inversa“, según recogió la agencia AP.
Daños 'colaterales' de la operación contra Bin Laden


El pasado mayo ocurrió otro caso destacable. Aquel mes, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos localizaron (y liquidaron) a Bin Laden en Abbottabad (Paquistán). La acción de los Navy Seal sólo registró un percance: un helicóptero MH-60 Black Hawk (fabricado por Sikorsky) se estrelló al descender en el solar de la residencia donde se ocultaba el líder de Al Qaeda. Se trataba de un aparato especialmente bien equipado y destinado exclusivamente a servir en operaciones especiales.

Tres meses después, tanto Financial Times como New York Times afirmaron que el Gobierno paquistaní había permitido a un grupo de ingenieros chinos inspeccionar los restos de esta aeronave y tomar, además, muestras de su revestimiento radioabsorbente. Esto último es la clave para lograr que el helicóptero sea indetectable para los radares, y su composición está etiquetada como 'Top Secret'.
Irán caza al vuelo un Avión No Tripulado


El último caso está aún candente. Irán capturó a principios de diciembre un avión espía no tripulado RQ-170 Sentinel de EEUU (fabricado por Lockheed Martin), que cuenta con el más moderno diseño indetectable y con la tecnología de espionaje y reconocimiento más avanzada.

Aún se está estudiando cómo el régimen de Teherán se ha podido hacer con la aeronave. Se especula, incluso, con la posibilidad de que haya podido realizar un sofisticado ataque informático al sistema que guía este avión para poder 'raptarlo'. Mientras en Washington estudian qué ha podido ocurrir, los medios iraníes afirman que tanto Rusia como China ya han pedido autorización para revisar el aparato, mientras que fuentes oficiales aseguran que han comenzado a extraer los secretos del avión invisible y de sus equipos electrónicos y de reconocimiento, según informa Efe.
Robo informático
Hay otra faceta crítica del robo de tecnología, más difícil de rastrear que los casos anteriores y, por lo tanto, con menores consecuencias diplomáticas. Aún así, es quizá el frente donde se han registrado las mayores fugas de información. Es la ciberdelincuencia, y el último incidente que se ha hecho público lo ha sufrido Mitsubishi Heavy Industries, el mayor contratista de defensa en Japón. La compañía nipona ha sido objeto de un ataque informático que le ha ocasionado pérdidas de información relacionada con sus equipos de la defensa, incluidos sus proyectos en aviones caza, helicópteros, así como los datos críticos de una planta de energía nuclear y del diseño de otra planta en el futuro (junto a los planes de seguridad asociada a la misma).
Casi todos los grandes grupos del sector de la Defensa han tenido que reforzar su seguridad ante el incremento del ciberespionaje. Y es que, la guerra para preservar los secretos tecnológicos de las fuerzas armadas se libra todos los días, y en todos los frentes.