Defensa recortará en misiones internacionales y armamento


«Smart Defence» o, en castellano, «Defensa Inteligente». Con esta idea se presentó ayer Pedro Morenés en su primera intervención como ministro ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, donde expuso las líneas maestras que guiarán su gestión.
«Defensa Inteligente» que tiene el objetivo de «contener la crisis» así: «Austeridad para reducir los gastos. Eficiencia para optimizar recursos. Previsibilidad y adaptabilidad para generar confianza».
Hasta aquí, una teoría en consonancia con los tiempos que recorren la UE y la OTAN (con el concepto de Defensa de «bajo coste» propuesto este mes por EE.UU. en su nueva estrategia militar), pero... ¿de dónde recortará el ministerio para arrimar el hombro en los recortes que planea el Gobierno este año, 2013, 2014...?
Sin concretar —«estamos en fase de estudio intenso de toda la Defensa», argumentó—, Morenés sí dejó pistas palpables de por dónde comenzará el «tijeretazo» de Defensa. «Evaluaremos nuestro despliegue geográfico en operaciones fuera del territorio nacional», expuso para asegurar que en este apartado son «de especial importancia» las misiones en Afganistán y Líbano, precisamente donde más militares desplegados tiene España (2.600 entre las dos) y las dos más costosas (650 millones, el 75 por ciento del total). Por cierto, Morenés calificó por primera vez el conflicto de Afganistán como una «guerra»: «Es una misión de paz en un escenario bélico, de guerra. Eufemismos en mí no tendréis».
Pero con las misiones en el exterior no basta. Durante su turno de respuesta a los portavoces de los grupos políticos, Morenés explicó que «con ingenio» intentará amortiguar y reducir la deuda contraída en los 19 Programas Especiales de Armamento por los cuales España debe pagar 31.000 millones hasta 2025.
¿Su receta? «Habrá reducciones cuando haya que hacerlas, renegociaciones de contratos, esperas o ventas», expuso, para también recordar que España gasta poco en Defensa: «El 0,65% del PIB. Un 25 por ciento de lo que gasta España, y luego queremos competir en los mercados de la industria de Defensa con ellos», se quejó en un turno de réplicas directo, conciso y en el que estuvo tan cómodo como para despejar alusiones personales a su condición anterior de ejecutivo en la industria militar española: «No tengo ni vinculación ni hipotecas».

«Simplificar estructuras»


«Yo creo que el enfermo no está muerto», apuntaló el vizcaíno Morenés en alusión al estado de un ministerio cuya estructura orgánica será también revisada para ahorrar. «Hay que evitar redundancias, simplificar estructuras bajo la premisa de una administración, una recompensa».
Para orientar esta ingente tarea, el ministro ha encargado ya al jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante general Fernando García Sánchez, un estudio de las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas en el horizonte 2025, para luego elaborar un plan de financiación.
«Se persigue que la relación entre capacidades y medios sea modulable» y permita asimismo «asumir los compromisos derivados de la participación con la OTAN, UE, Naciones Unidas y coaliciones “ad hoc”».
De lo que no habló Morenés fue de reducción de tropas, mandos o instalaciones de las Fuerzas Armadas, algo que desmintió que el PP llevase en su programa, tal y como le achacó CiU en el turno de preguntas. Actualmente las Fuerzas Armadas españolas cuentan con aproximadamente 130.000 efectivos (85.000 de tropa), una partida de personal que consume ahora el 66% del presupuesto.