Adios al Airborne Laser



El pasado 14 de febrero, el "Airborne Laser" (ABL, según sus siglas en inglés), láser de combate montado en el avión B747-400F, un proyecto desarrollado en los años 90 por las compañías Boeing, Northrop Grumman y Lockheed Martin, realizó su último vuelo. Su reducida capacidad de aplicación práctica de tecnologías desarrolladas, unido a alto coste (unos 5.000 millones de dólares  a día de hoy según se apunta) y el recorte de gastos militares de EEUU han sido las causas esgrimidas por el Pentágono para enterrar el programa ABL, que fue concebido a mediados de los 90 para interceptar, seguir y derribar de manera autónoma misiles balísticos desde una plataforma volante.
Tras el último vuelo, los especialistas desmontaron del B-747 el "Airborne Laser" con destino a un gigantesco almacén al aire libre en la base aérea Davis Monthan conocido como 'el cementerio' (The Boneyard). Se trata de una  enorme pista de aviones dados de baja, que  fue habilitada en 1946 cerca de Tucson, en el estado de Arizona y donde se ubican unos 4.400 aparatos diferentes de la Fuerza Aérea estadounidense.

El proyecto fue desarrollado conjuntamente por Northrop Grumman (diseñador del láser químico), Lockheed Martin (control de armamento y sistema de guiado) y Boeing (contratista principal y diseñador de la adaptación del avión de carga B747-400F para el montaje del arma). La última prueba exitosa del láser se realizó en febrero de 2010, cuando se lograron destruir dos misiles en vuelo. Las pruebas posteriores fracasaron.  La MDA sigue  no obstante interesada en desarrollar un arma láser montada en una plataforma volante. Ahora la agencia planea desarrollar un láser 'antimisiles' que funcione a base de energía eléctrica.
Aunque a primera vista el ABL debería haber hecho de su portador un  buen avión de combate, lo cierto es que acusaba  una gran vulnerabilidad a otras armas DE. Los requisitos de peso y volumen pueden descartar que los aviones tamaño caza transporten armas DE de largo alcance, pero esos requisitos se relajan considerablemente para sistemas basados en tierra.