Las FARC renuncian al negocio del secuestro


La guerrilla colombiana anuncia la liberacíón de diez rehenes capturados hace una década


Los narcoguerrilleros de las FARC ponen fin a los secuestros luego de 47 años

Con dudas y poca esperanza. Así fue recibido el anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, primera guerrilla del país) de que suspende el secuestro extorsivo y liberará a sus rehenes. «Es un paso importante en la decisión correcta, pero no suficiente», dijo ayer el presidente Santos.

Mediante un comunicado publicado en su página de internet, la guerrilla más antigua del continente, con casi cinco décadas alzada en armas, publicó dos decisiones. La primera, la liberación de 10 secuestrados, entre militares y policías, que llevan presos más de una década. El anuncio no sorprende. Las FARC ya lo habían hecho saber en noviembre pasado.

Aunque no hay estadísticas precisas sobre secuestros en Colombia, según la Policía el número de rehenes pasó de 282 en 2010 a 255 en noviembre de 2011. De esos 255 casos, 145 fueron obra de la delincuencia común, 72 fueron atribuidos a las FARC, 30 al también rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) y ocho a paramilitares. Es revelador que las FARC hayan pasado de ser las responsables de la mitad de los más de 3.000 secuestros en 2002, a 72. Manejar secuestrados implica una gran capacidad operativa y financiera. Las FARC han perdido hombres –de 16.000 rozan hoy los 8.000- y capacidad de movilización en un territorio donde la fuerza pública es cada vez más agresiva y presente.

«A mi padre lo espera un nieto de diez meses», expresó a medios nacionales Vaney Romero, hija del subintendente Jorge Humberto Romero, uno de los que serán liberados en las próximas semanas. Romero fue secuestrado el 10 de julio de 1999, durante un ataque a la estación de Policía de Puerto Rico, provincia de Meta.

Lo que sí es novedoso es el segundo anuncio. Las FARC, que se financian con el comercio de la droga y de las extorsiones, declararon que abandonarán el secuestro extorsivo de civiles para subvencionarse.

No a la negociación

«A partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria. La parte pertinente de la ley 002 expedida por nuestro Pleno de Estado Mayor del año 2000 (que obligaba, entre otras cosas, a empresas y civiles a dar una parte de sus dividendos a la revolución) queda por consiguiente derogada. Es hora de que se comience a aclarar quiénes y con qué propósitos secuestran hoy en Colombia».

En inmediata respuesta, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, respondió a través de su cuenta en Twitter que «valoramos el anuncio de las FARC de renunciar al secuestro como un paso importante y necesario pero no suficiente en la dirección correcta». «Nos alegramos mucho por los diez secuestrados que van a liberar y por sus familias. El Gobierno dará garantías sin circo mediado» escribió minutos después.

Como país mediador de esta nueva liberación, actuará Brasil, que ya lo ha hecho en anteriores ocasiones con impecables resultados logísticos, diplomáticos y operativos. Las FARC no ocultaron su beneplácito. «Agrademos la gestión de intermediación del Gobierno brasileño, dirigido por la presidenta Dilma Rousseff».

¿Qué significan estos anuncios de las FARC? ¿Acaso un atisbo de negociaciones posibles? La guerrilla lo ha negado de modo categórico. «Hay serios obstáculos» (para un proceso de paz). «La arrogante decisión gubernamental de incrementar el gasto militar, el pie de fuerza y las operaciones, indican la prolongación indefinida de la guerra», señaló el escrito.

Colombia, en efecto, es uno de los países con mayor gasto en presupuesto militar de la región. Y lo sigue siendo pese a que el presidente de los EE.UU., Barack Obama, en su propuesta de presupuesto para 2013 redujo la suma asignada a Latinoamérica para la asistencia militar y contra el narcotráfico. La partida para ayuda militar a Latinoamérica pasará de 67 millones de dólares en 2012 a 62,3 millones en 2013. Los recortes afectan especialmente a Colombia, que según la propuesta pasará de recibir 37 millones de dólares este año a 30 millones en 2013.



A continuación el comunicado oficial de las FARC:

Cada vez que las FARC-EP hablamos de paz, de soluciones políticas a la confrontación, de la necesidad de conversar para hallar una salida civilizada a los graves problemas sociales y políticos que originan el conflicto armado en Colombia, se levanta enardecido el coro de los amantes de la guerra a descalificar nuestros propósitos de reconciliación. De inmediato se nos endilgan las más perversas intenciones, sólo para insistir en que lo único que cabe con nosotros es el exterminio. Por lo general, los mencionados incendiarios nunca van a la guerra, ni les permiten ir a sus hijos.

Son casi 48 años en lo mismo. Cada intentona ensayada ha redundado en un subsiguiente fortalecimiento nuestro, frente al cual vuelve a agrandarse la embestida y a reiniciarse el círculo. El fortalecimiento militar de las FARC de hoy se levanta en las narices de quienes proclamaron el fin del fin y los incita a proclamar la necesidad de acrecentar el terror y la violencia. Por nuestra parte consideramos que no caben más largas a la posibilidad de entablar conversaciones.

Por eso queremos comunicar nuestra decisión de sumar a la anunciada liberación de los seis prisioneros de guerra, la de los cuatro restantes en nuestro poder. Al agradecer la disposición generosa del gobierno que preside Dilma Rousseff y que aceptamos sin vacilación, queremos manifestar nuestros sentimientos de admiración para con los familiares de los soldados y policías en nuestro poder. Jamás perdieron la fe en que los suyos recobrarían la libertad, aún en medio del desprecio y la indiferencia de los distintos gobiernos y mandos militares y policiales.

En atención a ellos, quisiéramos solicitar a la señora Marleny Orjuela, esa incansable y valiente mujer dirigente de ASFAMIPAZ, que acuda a recibirlos en la fecha acordada. A tal efecto, anunciamos al grupo de mujeres del continente que trabajan al lado de Colombianas y Colombianos por la Paz, que estamos listos a concretar lo que sea necesario para agilizar este propósito. Colombia entera y la comunidad internacional serán testigos de la voluntad demostrada por el gobierno de Juan Manuel Santos que ya frustró un feliz final en noviembre pasado.

Mucho se ha hablado acerca de las retenciones de personas, hombres o mujeres de la población civil, que con fines financieros efectuamos las FARC a objeto de sostener nuestra lucha. Con la misma voluntad indicada arriba, anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria. La parte pertinente de la ley 002 expedida por nuestro Pleno de Estado Mayor del año 2000 queda por consiguiente derogada. Es hora de que se comience a aclarar quiénes y con qué propósitos secuestran hoy en Colombia.

Serios obstáculos se interponen a la concreción de una paz concertada en nuestro país. La arrogante decisión gubernamental de incrementar el gasto militar, el pie de fuerza y las operaciones, indica la prolongación indefinida de la guerra. Ella traerá consigo más muerte y destrucción, más heridas, más prisioneros de guerra de ambas partes, más civiles encarcelados injustamente. Y la necesidad de recurrir a otras formas de financiación o presión política por parte nuestra. Es hora de que el régimen piense seriamente en una salida distinta, que empiece al menos por un acuerdo de regularización de la confrontación y de liberación de prisioneros políticos.

Deseamos finalmente expresar nuestra satisfacción por los pasos que se vienen dando hacia la conformación de la comisión internacional que verificará las denuncias sobre las condiciones infrahumanas de reclusión y el desconocimiento de los derechos humanos y de defensa jurídica, que afrontan los prisioneros de guerra, los prisioneros de conciencia y los presos sociales en las cárceles del país. Esperamos que el gobierno colombiano no tema y no obstruya esta legítima labor humanitaria propulsada por la comisión de mujeres del continente.