Las negociaciones para la venta de Leopardo a Arabia Saudí entran en una etapa decisiva

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Las negociaciones del Ministerio de Defensa español para la venta de 250 carros de combate Leopardo a Arabia Saudí han entrado en una etapa decisiva. El secretario de Estado, Pedro Arguelles, ha incluido en su agenda este posible contrato, valorado en casi 3.000 millones de euros, y está preparando una reunión mixta con el ejecutivo saudí para presentar una propuesta final, informa el diario ABC. 

El impulso de este contrato fue uno de los últimos empeños del ex secretario Constantino Méndez, quien, en una carta a la que ha tenido acceso el mencionado periódico, comunicaba el pasado 12 de diciembre al Gobierno saudí que «ya se han dado las instrucciones para que se avance en la preparación de una oferta definitiva del carro Leopardo, según los requerimientos exigidos por el reino de Arabia».

La cuestión ahora es determinar los pasos a dar para se culmine con éxito la operación, vital para General Dynamics-Santa Bárbara Sistemas y, muy especialmente, para su factoría de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), donde se realiza el montaje final de estos carros de combate, en cuya construcción también participan empresas como Indra, Amper o Tecnobit.

Para adaptarse a los requerimientos del Gobierno saudí, la industria española debería incluir algunas modificaciones en la configuración del vehículo, principalmente para adecuarlo a la dura climatología del desierto.

En este sentido, una de las primeras exigencias es incorporar un sistema de aire acondicionado. Además, durante unas pruebas realizadas en Arabia el verano pasado,  se detectó la necesidad de introducir otras mejoras, por ejemplo en la potencia del motor para que avance de forma más rápida en las zonas arenosas.

En el caso de que las negociaciones sigan adelante, la industria española debería tener listo un nuevo prototipo con las modificaciones para el próximo mes de julio y someterlo de nuevo a examen en el desierto saudí en los días más calurosos del estío.

La consecución del contrato supondría una bomba de oxígeno para la factoría sevillana de Santa Bárbara, que se quedaría sin carga de trabajo una vez que concluya el pedido del Ejército español, del que sólo quedan por entregar cuatro unidades. Frente a ello, la producción de los carros para Arabia podría mantener la línea de montaje a pleno rendimiento durante, al menos, otros seis años, lo que supondría el mantenimiento de 250 puestos de trabajo.

No obstante, España tendrá que competir duramente con otros países, especialmente Alemania, puesto que el propietario de la tecnología de los Leopard es Krauss-Maffei y, por lo tanto, las exportaciones de éstos requieren del visto bueno del Gobierno germano.

Aunque España selló un acuerdo para ensamblar su propia versión de estos tanques en Sevilla, el pacto no contemplaba la venta a terceros países, por lo que está obligada a obtener una licencia de Alemania. Esto podría no resultar difícil, puesto que más de un 30% de los ingresos del contrato se quedaría en el país germano. Sin embargo, el ejecutivo de Angela Merkel podría estar negociando la venta directamente con Arabia Saudí para lograr la mayor parte del negocio.