Los planes de la industria militar rusa requieren de revisión y ajuste

El cumplimiento del programa estatal de rearme en Rusia puede ser aplazado por tres años. El jueves 5 de julio, esta opción fue planteada por el primer ministro Dmitri Medvédev. Las razones son varias.

Los planes de la industria militar rusa requieren de revisión y ajuste

Las ramas y empresas concretas que verán modificados sus programas de producción están todavía por definir. Pero podemos hacer ciertas suposiciones al respecto, partiendo de los datos disponibles acerca de la situación en el sector de defensa. 

Uno de los factores clave que impiden la realización oportuna del programa estatal de rearme es el estado general de la industria militar. Muchas empresas no disponen de capacidades suficientes ni de personal adecuado para fabricar en serie armamentos modernos. O tienen los costos de producción demasiado altos.

Hay empresas que no tienen ese tipo de problemas. La mayoría de las fábricas que producen equipos para la exportación, están en condiciones de cumplir los encargos internos de manera eficiente y oportuna. Las dificultades surgen si hace falta lanzar un producto nuevo de tecnología absolutamente distinta.

Entre los sectores que no tienen problemas con el cumplimiento del encargo estatal destacan la industria de helcópteros que incrementa últimamente sus volúmenes de producción, la de sistemas de defensa antiaérea que fabrica la línea completa de sus productos, y la de misiles para las fuerzas estratégicas nucleares.

Es más complicada la situación en la industria aeronáutica que no está en condiciones para desarrolar y fabricar oportunamente nuevos modelos de aviones. Los retrasos en la construcción de buques de guerra demuestran que la situación en la industria naval tampoco es muy buena. Hay serios problemas con la fabricación de vehículos blindados, armas pequeñas y otros atrículos.

Lo más probable es que sean revisados los planes de producción de la Corporación Única de Construcciones Navales, la fábrica de vehículos pesados y tanques Uralvagonzavod y la Corporación Única de Industria Aeronáutica, fabricante de aviones militares de transporte.

Bajo estas circunstancias, es lógico concentrar los esfuerzos no en la producción como tal, sino en la reforma de las empresas nacionales de acuerdo a las necesidades del programa estatal de rearme, en el marco del existente programa de modernización industrial. Es necesario revisar y precisar las prioridades, porque, de lo contario, Rusia corre el riesgo de quedarse con las armas inútiles en las guerras de las próximas décadas.

La doctrina militar rusa sigue considerando a la OTAN como el principal enemigo potencial de Rusia, pero, al mismo tiempo, admite que es más probable la participación del país en conflictos locales de baja intensidad, los que suponen los mayores problemas de dotación para el ejército ruso en cuanto a equipos y armamentos modernos.

Entre lo que le falta al ejército ruso en primer término están armas pequeñas modernas, municiones desde las balas hasta los proyectiles y bombas con o sin sistemas de guiado, medios de mando, equipos de comunicación y designación de objetivos, aparatos aéreos no tripulados, equipo de soldado moderno, automóviles y vehículos blindados ligeros antiminas de elevada resistenca.

Algunos de los artículos arriba mencionados pueden ser fabricados con las capacidades disponibles, otros suponen una modernización a fondo de la industria militar, otros más pueden ser importados. En todo caso, antes de tomar decisiones y canalizar fondos, la jefatura del país y las Fuerzas Armadas debe revisar seriamente sus prioridades de rearme. Si no lo hacen, el ejército ruso puede enfrentarse a graves problemas en los futuros conflictos armados aún cuando el programa de rearme sea cumplido en su máxima extensión por un monto total de quinientos mil millones de euros.