«España gasta muy poco en Defensa»


Arsenio Fernández de Mesa, Mauricio Casals, Jorge Fernández Díaz, Alfonso Ussía, Pedro Morenés, José Manuel Romay Beccaría; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez, y Pedro Argüelles, secretario de Estado de Defensa
Arsenio Fernández de Mesa, Mauricio Casals, Jorge Fernández Díaz, Alfonso Ussía, Pedro Morenés, José Manuel Romay Beccaría; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez, y Pedro Argüelles, secretario de Estado de Defensa

«Sin seguridad no hay libertad, no hay progreso y no hay bienestar». Así de claro y tajante defendió ayer el ministro de Defensa, Pedro Morenés, la importancia que tiene para un país su seguridad y, por tanto, las políticas de Defensa  y las inversiones en la misma. Y lo hizo en la sede de este periódico, donde participó en el ciclo «LA RAZÓN DE...», donde en todo momento alabó la labor de los militares españoles, su trabajo dentro y fuera de nuestras fronteras y del reconocimiento que cosechan allí por donde van. Eso sí, lo hizo con lo que podría definirse como de espinita clavada: la falta de inversión y los constantes recortes que sufre su departamento. Y aun así, supo sacar pecho de la situación resaltando la solidaridad y responsabilidad de las Fuerzas Armadas en épocas de austeridad.

Morenés desgranó un discurso basado en la necesidad de acercar aún más las Fuerzas Armadas a la sociedad, afirmando que «tenemos que tener en cuenta que la Defensa es un elemento necesario para la estabilidad social», pues, añadió, «nuestra sociedad occidental está basada en el criterio de la seguridad». No dudó en este punto en parafrasear a Mariano Rajoy cuando éste era ministro del Interior y dijo: «La seguridad es la obligación primaria y esencial de todos los gobiernos». 

Y para tratar de convencer a los ciudadanos de la importancia de invertir en Defensa y Seguridad, quiso recalcar que «el mundo no es lo que creemos que es» debido a la magnitud y multitud de «riesgos y amenazas en las que estamos inmersos en el mundo occidental, en Europa y particularmente en España». «Por tanto –continuó Morenés– hay que estar preparados para responder a la demanda social de garantizar a España y a los españoles su seguridad». 

Como ejemplo «de lo que tenemos cerca», el ministro de Defensa señaló que «en el área Mediterránea nos preocupa mucho los movimientos alentadores, como ha sido la Primavera árabe, pero que llevan aparejados unos elementos de libertad que hacen que determinadas energías latentes de desestabilización, que estaban controladas, sean hoy por hoy, difíciles de controlar y contener». Pero también se centró en «el sur de los países del norte de África, del sur del Mediterráneo, que están siendo usados como elementos desestabilizadores de esos propios países», como es el caso de «Malí, Níger, Mauritania y el área del Sahel, que nos preocupa a todos».

En este punto, quiso destacar que para mantener esa seguridad y esa tranquilidad no sólo en España, sino en Europa y en el mundo, ésta se ha de «sustentar en una responsabilidad del Gobierno y de la Nación». Pero no sólo del poder Ejecutivo, pues no se olvidó el ministro de la importancia que tiene que la sociedad española conozca y valore a sus Fuerzas Armadas: «Debe conocerlas, entender su valor  y apoyarlas». Ha de entender, dijo, que «son útiles a la sociedad».

Una utilidad y buen hacer que, afirmó, se mantiene y mantendrá pese a que los presupuestos de Defensa son cada vez más bajos porque «siempre que se pregunta de dónde hay que recortar en los Presupuestos del Estado, inmediatamente dicen que en Defensa», algo que para Morenés es una «supina incongruencia que hay que ir cambiando».

De momento, confirmó que el presupuesto del Ministerio se reducirá el año que viene un 6,01 por ciento, lo que significa que «desde 2008 ha sufrido una caída importantísima», en palabras del titular de la cartera.

Así que, con estas cifras y estos datos de recortes, Morenés quiso hacer hincapié en que «España gasta muy poco en Defensa, dígase lo que se diga y donde se diga», aseguró tajante. Según indicó, «somos un país que incumple permanentemente su recomendación de atender, por ejemplo, los compromisos internacionales con un nivel de inversión interior en Defensa que responda al parámetro fijado por las organizaciones». «España no ha llegado al 1 por ciento del PIB en Defensa, cuando lo que se nos pide es el 2», sentenció.

Sin embargo, pese a esa constante austeridad en la que viven los militares, el ministro destacó que todos los problemas derivados de ella «se suplen con la dedicación expresa de nuestros militares, con enorme sacrificio y con un profundo sentido del deber». Incluso aseguró que hace unos días le preguntaron si el Desfile del 12 de octubre iba a ser digno o austero, a lo que Morenés respondió: «No hay nada más digno que la austeridad».

Aun así, aseguró que «el Gobierno es consciente de este asunto». Los militares, «a los que les pedimos  un ejercicio de profesionalidad, moral, entrega y austeridad enorme, lo hacen encantados y son un ejemplo para una sociedad que muchísimas veces no está dispuesta a hacer los sacrificios que les requiere su patria». «Es el momento de ser austeros, solidarios, claros, precisos y coherentes», dijo el ministro, que añadió, además,  de ser «calmados». 

«España puede salir de esta situación trabajando, con coherencia, ilusión y apuntándose al carro del futuro» en lugar de estar «permanentemente mirando al pasado», afirmó.

Fuera ya de crisis, inversiones o austeridades, Morenés quiso también centrarse en dos aspectos importantes de la Defensa: las principales operaciones en el exterior en las que participa España y la firma del Convenio de Rota con Estados Unidos (EE UU).
Sobre las operaciones, fue explicando los pormenores de cada una. De Afganistán, Morenés apuntó que «las cosas van bien. Estamos cumpliendo con la misión, los compromisos con los aliados y la seguridad de nuestra gente». De Líbano, por su parte, aseguró que «es una misión en la que ya hemos hecho lo que teníamos que hacer y vamos a disminuir la presencia en un 50 por ciento». Además, añadió que «claro que s se puede hacer más en el mundo, pero hay que priorizar». 

Por último se centró en la operación Atalanta contra la piratería en el Índico. «¿Quién iba a decir que en el siglo XXI iba a proliferar la piratería?», se preguntó. Y destacó que las tropas allí desplegadas tienen que «enfrentarse y controlar elementos tan dispares como pueden ser esquifes, situaciones extrañas o gentes que se camuflan en actividades regulares. Luchamos contra un mundo extraordinariamente complejo», sentenció.

Por otra parte, recordó que mañana firmará en Bruselas con el secretario de Defensa estadounidense el convenio que permite el despliegue de cuatro destructores norteamericanos con capacidades antimisiles en la base naval de Rota (Cádiz). No quiso entrar en los beneficios económicos que conllevará, sino que destacó que se trata de una «importante decisión para España dentro del ámbito bilateral con EE UU y, sobre todo, dentro de la OTAN». «España tiene la obligación y la posibilidad de contribuir a esa seguridad de Europa, de occidente, de los valores que nosotros representamos». 

Su intervención concluyó, de nuevo, con alabanzas a las Fuerzas Armadas: «España tiene unos militares estupendos, una Defensa organizada y una convicción de que siempre se pueden hacer las cosas mejor». Y aseguró, convencido, que «esa disciplina permanente de mejora y esa responsabilidad de los militares  garantiza que en España, con muchos o pocos medios, la Defensa estará a la altura».

Un acierto en ocho años de Gobierno

Durante el turno de preguntas, Alfonso Ussía defendió el papel de la Unidad Militar de Emergencias (UME) antes de dar paso a una de las respuestas del ministro de Defensa tras una pregunta del periodista Javier González Ferrari. Recordó el inmenso trabajo que ha hecho la Guardia Civil, y los tres ejércitos en ayudar a la población civil en sus tragedias. Y dijo: «La UME es la demostración de que un político no se equivoca en todo durante ocho años». En ese momento, se apagó la luz y los micrófonos dejaron de funcionar.