Perspectivas del parque de helicópteros para la Fuerza Aérea de Rusia


La modernización del parque de helicópteros de la Fuerza Aérea rusa continúa a un ritmo acelerado, pero la industria aeronáutica, de momento, no produce varios importantes modelos. ¿Será capaz de llenar rápidamente esta laguna?

Ми-8МТВ вертолет парад победы флаг Кубинка

El ritmo de producción de helicópteros para la Fuerza Aérea crece, y el número de nuevos aparatos ya es adecuado. Tan sólo en los últimos tres años, el Ejército recibió unos doscientos cincuenta helicópteros de diversas versiones. A juzgar por los contratos suscritos, el Ministerio de Defensa debe recibir más de quinientos aparatos. Hasta 2020, la industria debe suministrar a las FFAA más de mil doscientos helicópteros, renovando así el parque en un 80 %.

Los modelos básicos son los helicópteros de transporte y multifuncionales Mi-8 en diversas versiones, los de combate Mi-28, Ka-52 y Mi-35M. En cantidades algo menores el Ministerio de Defensa adquiere helicópteros ligeros de entrenamiento y de transporte “Ansat”, Ka-226, así como los superpesados Mi-26. Pequeños lotes de los helicópteros Kamov (Ka) se destinan a la aviación naval.

Mientras para reemplazar los helicópteros de combate se ha optado por modelos nuevos (los Mi-35 no se compran en grandes cantidades, porque su misión fundamental consiste en facilitar la incorporación en los arsenales de los Mi-28), en el ámbito de los helicópteros de transporte se mantendrán los mismos modelos (el mediano Mi-8 y el mediano Mi-26), sólo que sustancialmente modernizados, con nuevos motores y equipamiento. Es importante señalar que, de momento, la industria no ofrece modelos conceptualmente nuevos, capaces de reemplazar los helicópteros arriba mencionados. El volumen de compras de los Mi-8 y Mi-26 se desconoce, pero, a partir de los datos disponibles, serían unos quinientos treinta y cinco o quinientos cuarenta ejemplaress, respectivamente.

La insuficiente variedad de modelos ya le hizo una mala jugada a la industria aeronáutica rusa en India, donde Mi-26 perdió la licitación ante el “Chinook” estadounidense. El cliente consideró de excesivas las capacidades del superpesado Mi-26, sin que los fabricantes rusos pudieran ofrecer un adecuado modelo entre el mediano y el pesado.

Pero tampoco sería justo afirmar que la industria rusa sea incapaz de ofertar un nuevo modelo de helicóptero mediano de transporte. Mencionemos el Mi-38 que está pasando las pruebas. Este aparato por sus parámetros se asemeja a la máquina europea EH-101 Merlin, ampliamente empleada en misiones militares.

El Ministerio de Defensa está dispuesto a considerar el tema de compra de los Mi-38, pero sólo después de concluidas las pruebas en 2013–2014. Un centenar de tales helicópteros sería un eslabón óptimo entre los medianos Mi-8 y los pesados Mi-26.

Por otro lado, el Ka-62 podría llenar el vacío entre los Mi-8 y los helicópteros ligeros “Ansata”. Siendo más compacto en comparación con las versiones de los Ka-27 empleados actualmente por la Marina rusa, esta máquina podría reemplazar con eficacia en la aviación naval, sin detrimento de las características de combate gracias a los instrumentos y motores de nueva generación.

La ampliación de la gama de modelos es imprescindible también para promover la demanda en el mercado de helicópteros civiles, pues sin ello, un desarrollo sostenido de la industria aeronáutica es inconcebible.

Cabe precisar,que ya es imposible promover la producción del material de guerra (no sólo de helicópteros) aumentando constantemente los precios. Las guerras de los precios ya pasaron a ser la fábula del pueblo en los tiempos cuando Anatoli Serdiukov ocupaba el cargo de ministro de Defensa. El actual titular de Defensa, Serguéi Shoigú ya planteó que es inadmisible aumentar permanentemente los precios del armamento y material militar.