La Fuerza Aérea de Rusia en etapa de transición


Ил-78 самолёт-топливозаправщик дозаправка в воздухе самолет ВВС РФ су-24

En 2012, el parque de la Fuerza Aérea de Rusia fue renovado a fondo. El Ejército del Aire recibió decenas de aparatos de diverso género, lo que permite formar unidades con aplicaciones nuevas y diversas.
En los próximos años, esto contribuirá a elevar sustancialmente la capacidad operativa de la Fuerza Aérea para cumplir misiones de combate, incluyendo más allá del territorio nacional.

Los suministros de nuevo armamento y material a todos los Ejércitos de las Fuerzas Armadas se han convertido en algo habitual. Lo que realmente suscita interés, son las nuevas cualidades que adquieren las FFAA al recibir nuevo material.

Este proceso atañe en primer término a la Fuerza Aérea. En 2012, se le suministraron más de ciento cincuenta aviones y helicópteros nuevos de todas las categorías. Y esto sin tomar en consideración los aparatos sometidos a reparación o modernización.

Para asimilar el nuevo armamento y material, se necesitan un año o dos. Esto significa que al expirar este plazo, ya estarán operacionales las primeras unidades de aviación táctica dotadas de nuevo material aeronáutico.

Para la Fuerza Aérea implicará cambios sustanciales. Antes que nada, podrá cumplir misiones de combate a una mayor distancia de las bases, gracias tanto a una mayor autonomía de vuelo como a las acrecidas posibilidades de realizar el reportaje aéreo. En calidad de aviones cisterna actuarían no solo los Il-78, sino también nuevos aviones dotados de tanques a suspensión.


Segundo, aumentan sensiblemente las posibilidades para batir objetivos terrestres. Hasta el momento, Rusia disponía de tan solo un avión táctico –el bombardero Su-24– capaz de utilizar una amplia gama de armas guiadas para batir objetivos terrestres.

Hoy, son capaces de hacerlo nuevos aviones de combate, incluyendo los cazas MiG-29SMT, Su-30SM y Su-35, así como aviones modernizados. La destrucción de los objetivos terrestres seguirá siendo tarea prioritaria de los Su-34, de los modernizados Su-24М2 y de los cazas multipropósito Su-30SM, pero el aumento cuantitativo de los aviones capaces de emplear armas de precisión, supone un fuerte incremento de las performances de la Fuerza Aérea en los próximos años. Este incremento se ve sustentado por un notable aumento de la producción de armas de precisión este decenio.

Otro factor sustancial es la modernización de la instrucción de combate de los pilotos. Los suministros de aviones de entrenamiento de nueva generación, de nuevas instalaciones terrestres y del aumento de horas vuelo permiten elevar la eficacia del nuevo material aeronáutico en misiones de combate.


Los cambios operados son insuficientes para hablar de un auge de la Fuerza Aérea rusa. Para ello es imprescindible adoptar varias medidas adicionales, en primer término, las encaminadas a mejorar la infraestructura de las bases aéreas y el sistema de apoyo logístico. Los nuevos dirigentes del Ministerio de Defensa ya anunciaron la ampliación de los planes anteriores de modernización de los aeródromos militares. También plantean indispensable aumentar el número de aviones destinados a cumplir misiones de reconocimiento, lucha radioelectrónica, control y alerta temprana (AWACS) y mando. Estos aviones son elemento imprescindible del empleo eficaz de modernos aviones de combate.

Mención aparte merecen los aviones cisterna que escasean. El Ministerio de Defensa de Rusia propone montar la producción en serie del Il-76, adaptado para el reabastecimiento aéreo, pero también existe otra forma de resolver el problema.

En Rusia están almacenados varias decenas de aviones comerciales Il-62 e Il-86 cuya vida útil todavía está lejos de expirar. La remodelación de aviones comerciales en aviones cisterna es una práctica bastante difundida.

Gracias a la reparación y modernización de aviones mediante la incorporación de nuevos motores y equipos, en la segunda mitad de la década del 2010, la Fuerza Aérea de Rusia recibiría de treinta a cuarenta grandes aviones cisterna. Si nos limitamos a construir aviones nuevos, el Ejército del Aire recibiría esta cantidad de aviones cisterna tan solo hacia finales de la década del 2020, a costa de reducción de aviones de transporte y aviones radares AWACS que también se construyen mediante la remodelación de los Il-76.


Hablando de nuevos aviones de esta clase, convendría asimismo considerar el diseño de aviones cisterna para la aviación táctica, utilizando a tales efectos aviones más ligeros An-148/158 o el avión de transporte multipropósito MTS que se encuentra en fase de proyección. La construcción y el mantenimiento técnico de estos aviones es más barato. Además, un avión cisterna grande de cuatro motores y decenas de metros cúbicos de combustible no siempre es necesario. Cuarenta o cincuenta aviones cisterna tácticos aumentarían en flecha la flexibilidad de la aviación táctica, así como plantearía el reabastecimiento aéreo de helicópteros militares, lo que en Rusia hasta nunca se había practicado.

Lo ideal sería que base de aviación táctica perteneciente a la Fuerza Aérea o a la Marina de Guerra, dispusiera de su propio grupo de aviones cisterna. El Jefe de la Fuerza Aérea de cada distrito militar y de cada Flota debe tener a su disposición como mínimo una escuadrilla de tales aviones.

Estos problemas deberían haber sido abordados hace ya tiempo: las distancias, propias de los potenciales teatros de operaciones de la Fuerza Aérea rusa (Asia Central, el Océano Pacífico, Ártico) requieren aviones con elevada autonomía de vuelo.

Fuente: http://spanish.ruvr.ru