México apuesta por las capacidades de transporte aéreo de sus Fuerzas Armadas, en 2013 se valoraría la compra de más C295


A finales del 2012 se dio a conocer la solicitud de compra hecha por la SEDENA, mediante el programa FMS estadunidense, para dos Lockheed C-130J-30 nuevos, con dos motores de repuestos, un paquete logístico y capacitación de tripulaciones y mecánicos, con un costo de 412 millones de dólares. Estos dos Super Hercules vendrán a reforzar la diminuta flota de veteranos C-130H y K que opera la FAM, junto con un modelo L-100-30 que perteneció a PEMEX. Estos cinco aviones están recibiendo actualmente un mantenimiento mayor, al objrto de incrementar su vida operativa.


La SEDENA también ha solicitado fondos en el pasado sexenio para comprar un avión de transporte estratégico, el cual remplazaría uno de los Boeing 727 aun en servicio en la FAM. Estos últimos son modelos -100 y -200 con décadas de servicio, aunque recién fueron completamente repotenciados, por lo cual también conservan unos años de vida aun. Al parecer la meta de la SEDENA es adquirir un modelo de mayores capacidades, como el Boeing 767, tanto para transporte de carga y personal como para el traslado de autoridades. Sin embargo, hasta la fecha, aquello sigue siendo un proyecto y no parece haberse asignado algún presupuesto para llevar a cabo una compra.

La Coordinadora General de Transporte Aéreos de la Presidencia (CGTAP), el ente encargado de la operación de la flota de helicópteros y aviones destinados al transporte del primer mandatario del país, también tiene proyectos pendientes para la renovación de su parque de aeronaves. Ya se concretó la adquisición de dos Learjet 45, que deberían de remplazar a un Learjet 35 y un modelo 36A que se encuentran prestando servicio en la CGTAP. También se ha anunciado la intención de la magna compra de un avión Boeing 787 Dreamliner nuevo, que vendría a remplazar al Boeing 757 TP-01, el avión presidencial mexicano. La solicitud de adquisición del Dreamliner, de la que se ha dicho podría ser parte de un paquete que también incluye a los dos Learjet 45 y, al parecer, un par de nuevos helicópteros, cuyo monto supera los 750 millones de dólares, se dio a conocer a finales del 2012 y fue decidida bajo la administración del Presidente Felipe Calderón.



Por su parte, la Aviación Naval Mexicana también ha visto sus capacidades de transporte aéreo potenciadas. A lo largo del sexenio anterior se incorporaron cuatro aviones C-295M nuevos, integrados en el nuevo Cuarto Escuadrón Aeronaval de Transporte (CUARESCAERTRANS) con base en Tapachula, Chiapas. Estas unidades han permitido dotar a los paracaidistas de infantería de marina con una plataforma de ala fija adecuada para el salto en línea estática, ya que los Antonov An-32B en servicio anteriormente no permitían aquello debido a su velocidad mínima excesiva. Los mismos Antonov fueron repotenciados a partir del 2007, recuperándose cuatro de los seis ejemplares recibidos en 1994. Sin embargo, debido al intenso uso que se dio a estas cuatro máquinas, para finales del 2012, solo quedaba una operativa, habiéndose agotado la vida útil de las otras.

La Marina está muy satisfecha con sus nuevos C-295, los cuales comparten muchos componentes con sus CN-235-300MPA de patrulla marítima, por lo cual queda facilitado el mantenimiento de esta flota. Al cierre del sexenio pasado, se tenía pendiente la compra de otros dos ejemplares, la cual fue solicitada para compensar la salida de servicio de los Antonov y permitir el continuo apoyo logístico a los diferentes despliegues que realiza la Marina en todo el territorio mexicano como parte de su cometido en el combate al crimen organizado. Esta compra debería abalizarse en el presente año y no es imposible que le siga otra, ya que las necesidades de transporte aéreo de la Armada no han dejado de incrementarse en los últimos seis años.