En búsqueda de nuevas aplicaciones para el armamento láser


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El Pentágono comenzará en 2014 las pruebas terrestres de un láser compacto de combate para su instalación en aviones y buques.

En Rusia se dinamizaron también los proyectos de rayos láser con fines militares, según escribieran algunos medios de difusión en noviembre del año pasado. A juicio de expertos, resulta normal la recuperación del interés en este tipo de arma, aunque no podrá cambiar la concepción de las futuras guerras. 

La Agencia de Proyectos Perspectivos del Pentágono destaca que, el nuevo láser, de un rayo de 150 kilovatios, se adapta bien para su instalación en aviones de combate de dimensión mediana. El rayo protegerá el avión, abatiendo los cohetes lanzados contra él desde tierra o de otros aparatos aéreos. Con una instalación similar es posible no solo defenderse, sino también atacar blancos terrestres. En la variante naval, el láser puede frenar o hundir embarcaciones enemigas y abatir también drones peligrosos expectantes. Su versión terrestre en un carro blindado puede abatir en vuelo proyectiles de morteros. El peso relativamente pequeño del sistema permite que sea instalado, también, en poderosos aviones no tripulados.

Valga destacar que entre las tareas del nuevo láser no está la principal, por la que en un comienzo fue creada esta arma: derribar cohetes balísticos. Antes se consideraba que era mejor hacer esto con un avión especial y “disparar” por encima de las nubes. Aviones de ese tipo se construyeron en EEUU y en la URSS. Los láseres norteamericanos fueron instados en dos modelos de Boeing. Uno de ellos, más potente, voló en este siglo. El Pentágono suspendió en 2009 las pruebas, señala Vladimir Dvorkin, especialista del Instituto de Economía Mundial y de Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias: 

—El láser que en EEUU pensaban instalar en aviones del tipo Boeing-747 mostró una cantidad considerable de defectos, razón por la que esos trabajos fueron congelados. 

En la URSS un láser de esa misma clase fue instalado en el avión A-60, una versión modificada del Il-76. En la década del ochenta, con ese aparato se cumplían ejercicios de tiro contra aerostatos en la estratósfera. Pero, esos experimentos fueron interrumpidos tras la desintegración de la URSS. 


EEUU y Rusia fueron renunciando, paulatinamente, en sus proyectos con rayos láser, para combatir misiles balísticos. En lugar de ello se trasladó el acento a los satélites, explica Piótr Topychkanov, especialista del Centro de seguridad internacional del Instituto de Economía Mundial y de Relaciones Internacionales de la Academia Nacional de Ciencias: 

—Las operaciones militares dependen cada vez más del apoyo desde el cosmos. Los satélites abastecen de informaciones de Inteligencia, meteorológicas, de navegación, etc. Por consiguiente, si usted neutraliza con sus láseres parte de una agrupación de satélites, su enemigo puede, en cierto grado, quedar a ciegas. 

Este tipo de láseres fueron probados por primera vez en EEUU a fines de la década del noventa: un rayo infrarrojo dañó un satélite norteamericano a una altura de más de cuatrocientos kilómetros. 


Ahora, mientras no está clara la suerte de la instalación del láser “antibalístico” en el Boeing-747, en Rusia se pone a prueba el sistema Sokol-Eshelon. Fue instalado también en un avión A-60, retirándole el relleno “antibalístico”. En el curso del experimento, el láser ruso iluminó un satélite japonés que navegaba a una altura de mil quinientos kilómetros. Cónstese que no estaba planteada la tarea de enceguecerlo o neutralizarlo.

Los interlocutores de La Voz de Rusia señalaban que, en el país se trabaja en la creación de un láser compacto. Si unidades aéreas, navales o terrestres van a contar, en una serie de países, con armamento parecido, ello influirá en la marcha de posibles acciones bélicas. Pero, no cambiará la concepción de las guerras del futuro que, la mayoría de expertos vincula más bien no a los láseres, sino a los robots que disparan y a los drones multifuncionales . Además, los láseres en si no reemplazarán, de momento, los tipos de armamento convencionales.