Brasil tendrá un submarino nuclear en el año 2025



Brasil está más cerca de contar con un submarino nuclear, un proyecto que sostienen los militares desde hace cuarenta años. 
Si se cumple el cronograma de la Marina, el Submarino Nuclear Brasileño (SNBR) estará navegando en 2025. Días atrás, se inauguró en Itaguaí, en Rio de Janeiro, la unidad de producción de donde saldrán sus componentes internos y de otros cuatro submarinos convencionales que sustituirán la actual flota.
La presidenta Dilma Rousseff inauguró a final de febrero la Unidad de Fabricación de Estructuras Metálicas (Ufem), iniciada en 2010. Se trata de una gran fábrica, con un galpón de 40 metros, 90.000 metros cuadrados, de los cuales 53.000 metros cuadrados de área construida. Se ubica a tres kilómetros de Nuclebrás Equipamientos Pesados S.A. (Nuclep), vinculada al ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación. Nuclep construye los cilindros del casco, la parte del submarino donde están los tripulantes. 
Mientras Nuclep fabrica el cuerpo del submarino, Ufem realiza las estructuras más livianas e internas, como las bases de la tubería y de los equipamientos, además de la proa y de la popa.
El proceso de construcción de los submarinos ocurre simultáneamente en varias unidades. La intención es terminarlos en cinco años, el plazo para que no queden obsoletos de inmediato, explicó el almirante Alan Paes Leme Arthou, gerente del proyecto y construcción de la base y del astillero de Itaguaí. El primero de los cuatro submarinos convencionales -la familia de los SBR que tendrá nombre de las batallas navales de la Guerra del Paraguay--, estará listo en 2015. Permanecerá dos años en prueba y se entregará finalmente en 2017. El segundo, un año y medio después y así en adelante hasta que el cuarto se concluya en 2020. 
Cada uno de los submarinos convencionales cuesta 500 millones de euros (casi R$ 1.300 millones). Sustituirán a la flota existente, de cinco submarinos (Tupi, Tamoio, Timbira, Tapajó y Tikuna), con vida útil de entre 25 y 30 años y basados en un proyecto alemán. 
La nueva familia tiene cinco metros más que los franceses Scorpene, de la Directions des Constructions Navales et Services (DCNS). Allí caben 40 tripulantes. 
El submarino nuclear, que se llamará Álvaro Alberto (homenaje al militar que introdujo la energía nuclear en Brasil), es más grande y costará 2.000 millones de euros (R$ 5.190 millones). Podrá tener cien tripulantes.
El proyecto en curso en la Marina incluye tres frentes -el que va a construir el submarino nuclear, el que construirá los cuatro submarinos convencionales y las instalaciones para hacer todo eso. El plan prevé la construcción del astillero y de una base naval. El denominado Prosub (Programa de Desarrollo de Submarinos) es el mayor contrato militar internacional de Brasil. Se trata de 6.700 millones de euros (o R$ 17.000 millones). Una parte de esos recursos que irán al proyecto de defensa brasileño forma parte de un financiamiento que el país pagará en 20 años, hasta 2029, a un consorcio integrado por los bancos BNP Paribas, Societé Generale, Calyon Credit Industriel et Commercial, Natixis y Santander.
Cerca de 70 brasileños estuvieron en los astilleros del DCNS, en Cherbourg, para la transferencia de tecnología y capacitación. Una empresa integrada por DCNS y por Odebrecht, de propósito específico, construye la base naval y el astillero en Itaguaí.
El proyecto de construcción de los submarinos se enmarca en un acuerdo que firmaron Brasil y Francia en septiembre de 2009 cuando gobernaban los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Nicolas Sarkozy. 
Francia no pasa a Brasil la tecnología de la propulsión nuclear. "Nadie, en el mundo, provee tecnología para enriquecer uranio, que es el combustible del submarino nuclear", dijo el almirante. Brasil enriquece uranio desde 1985. 
Actualmente, media docena de países tiene submarinos nucleares: Estados Unidos y Rusia (llegaron a tener 170 cada uno, y ahora poseen 70), Inglaterra y Francia (diez cada uno) y China (con cuatro). India también cuenta con un proyecto, como Brasil. 
El almirante Arthou brindó una idea de la complejidad que significa hacer un submarino nuclear. "Es el bien más complejo que puede producirse en el mundo", afirmó. Un auto tiene cerca de 3.000 piezas, un avión caza, 100.000. Una aeronave comercial de última generación, 150.000 piezas. En el Challenger hay 180.000 piezas. "Pero un submarino nuclear tiene entre 800.000 y 900.000 piezas, dependiendo del proyecto".