Morales condecora a soldados detenidos en Chile



El Gobierno en pleno y los jefes de las Fuerzas Armadas de Bolivia han distinguido este lunes con medallas y una columna de honor a los tres soldados bolivianos, liberados luego de 32 días en una cárcel en el norte de Chile, como reconocimiento a su valentía y patriotismo. El episodio ha contribuido a que las relaciones entre los dos países lleguen a un “punto muerto”, según ha declarado la ministra boliviana de Comunicación, Amanda Dávila.

Los tres militares realizaban un patrullaje de rutina el pasado 25 de enero en un tramo de la frontera de 975 kilómetros que separa Bolivia de Chile, cuando se encontraron con contrabandistas de vehículos que, para no ser detenidos, se fugaron y denunciaron la presencia militar ante Carabineros de Chile. Los soldados bolivianos fueron detenidos a continuación y conducidos a una cárcel de la localidad chilena de Alto Hospicio. El asunto no se resolvió por la vía diplomática, sino que se llevó a la justicia ordinaria que, 32 días después, dispuso la suspensión condicional del procedimiento y puso en libertad a los tres jóvenes bolivianos, declarados por el presidente Evo Morales “héroes del mar”.

Los tres soldados y otros dos miembros de la patrulla “teniente Méndez Arcos” han sido ascendidos de grado y han recibido la condecoración Mariscal Andrés de Santa Cruz y la medalla al mérito militar Coronel Eduardo Abaroa de manos de Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera y el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. El acto se ha celebrado en la plaza de armas de La Paz y concluyó con una columna de honor de toda la guarnición militar de La Paz.

Morales ha subrayado la valentía de los jóvenes que “no se rindieron, no se dividieron ni se doblegaron ante la injusticia de Chile” y permitieron que “la verdad se imponga sobre la soberbia y la prepotencia de algunas autoridades” del país vecino. El presidente boliviano ha agradecido también el apoyo no solamente de todos los bolivianos, que cerraron filas detrás de los soldados presos en Chile, sino de los organismos internacionales y también de muchos ciudadanos de ese país. “Saludo al pueblo chileno, a sus artistas, a sus intelectuales y a sus políticos porque con su apoyo están expresando que hay un problema pendiente, una herida abierta desde 1879”, en alusión a la guerra del Pacífico tras la cual Bolivia perdió su salida al mar.

Las relaciones de Bolivia y Chile se encuentran en el nivel más bajo del último medio siglo, y aún puede sufrir nuevas erosiones debido a la guerra verbal desatada entre Morales y el presidente chileno, Sebastián Piñera, y a los supuestos errores de la diplomacia chilena en el tratamiento de los tres soldados del ejército boliviano.

El punto principal de controversia es la centenaria demanda marítima boliviana que ha llevado a los dos países a mantener una “tortuosa relación en las últimas cuatro o cinco décadas”, ha explicado el excanciller boliviano Armando Loaiza, tiempo en el que se frustraron numerosas negociaciones para intentar solucionar los reclamos bolivianos.

Loaiza coincide, con otros exministros de Asuntos Exteriores de Bolivia, en calificar el momento actual como “de máxima tensión” entre las dos naciones que, difícilmente, podrá permitir la reapertura de canales de diálogo al menos en el corto y mediano plazo.

El excanciller ha lamentado que las duras discrepancias entre los Gobiernos, en un aparente intento de lograr réditos políticos en periodos preelectorales, afecten al esfuerzo desplegado en las negociaciones de una agenda de trece puntos –convenida por la entonces presidenta Michelle Bachelet y Morales— que incluye, como último tema, la petición boliviana de lograr una salida soberana sobre la costa del Pacífico. Las discusiones están “congeladas” desde 2010 mientras Chile trata de resolver con Bolivia asuntos pendientes de la agenda.

“Será muy difícil reconducir el diálogo con Chile”, ha asegurado Loaiza que ve con escepticismo la idea del gobierno boliviano de renovar lazos con la próxima administración chilena, como ha señalado la ministra de Comunicación, en declaraciones a la prensa local. Dávila dijo, en La Paz, que las relaciones entre los dos países “han llegado a un punto muerto” sin posibilidades de reanimar el diálogo mientras Piñera sea presidente de Chile.

En el balance, los resultados de la controversia presidencial afectan a los dos países, pero el que más pierde es Bolivia pues, por enésima vez, verá relegado cualquier posible arreglo a la ya centenaria petición a Chile de un puerto soberano sobre las costas del Pacífico, que el presidente Morales está convencido de que “no es ni una aspiración ni una reivindicación, sino un derecho que tienen los bolivianos”.