Buzos de la Armada y de Salvamento se ejercitan en el rescate de una aeronave



Buzos de la Armada y de Salvamento Marítimo han participado hoy en aguas de Torrevieja (Alicante) en un ejercicio de rescate marítimo ante un supuesto accidente aéreo, en el que "la cabina de la aeronave" había quedado sumergida a 26 metros de profundidad.

Esta actividad se enmarca en el ejercicio MARSEC-2013 que estos días desarrolla la Armada Española junto a distintos organismos y agencias civiles y militares nacionales en varios puntos de la costa española.

El objetivo es mejorar la coordinación en la mar entre las unidades de la Armada y las del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo, Vigilancia Aduanera, Secretaría General de Pesca y Cruz Roja.

Planteado sobre diez escenarios diferentes, las aguas de Torrevieja y San Pedro del Pintara (Murcia) han acogido un ejercicio de detección, localización, balizamiento y recuperación de los restos de un avión y de posibles cadáveres del fondo marino.

Para acometer este escenario ficticio, los responsables de esta actividad sumergieron días atrás un pecio -una estructura que simulaba la cabina de la supuesta aeronave accidentada- a una profundidad de 26 metros.

A primera hora de esta mañana ha salido del puerto de Torrevieja el buque de salvamento de la Armada "Neptuno", con 52 personas a bordo, de las que 21 eran buzos, y la embarcación "Clara Campoamor" de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo, en la que viajaba el equipo de intervención de buceo de la base de Cartagena.

Después del trabajo de localización y balizamiento de los restos de supuesto avión realizado ayer por el cazaminas "Tambre", el primer objetivo de ambos buques ha sido situarse sobre el pecio.


El responsable de mando del Neptuno, Luis Curt, ha explicado a los periodistas que viajaban en este buque que el proceso de fondeo para situarse sobre el pecio es clave para que el buzo, a la hora de sumergirse, "caiga con la mayor precisión posible" sobre el objeto a examinar.

Para el posicionamiento se utiliza un GPS diferencial y un sistema hidroacústico de balizamiento submarino (H.P.R.), mientras que para definir la línea de fondo y localizar el objeto sumergido el buque se emplea un sonar de barrido lateral (SBL).

"Cualquier inmersión de estas características es siempre una operación de riesgo y delicada, pero la Armada y Salvamento Marítimo cuentan con buzos muy profesionales y muy bien preparados", ha dicho Curt.

El "Neptuno", buque escuela de buzos y buceadores, es actualmente la única unidad con la que cuenta la Armada Española para tareas de rescate y salvamento de submarinos y objetos sumergidos, y de buceo a gran profundidad.

Dotado con varios sensores de alta tecnología, como un sonar de barrido lateral, un minisonar de casco y un magnetómetro de protones, este buque cuenta también con dos cámaras hiperbáricas, dos vehículos teledirigidos para operaciones en profundidades de hasta 600 metros y una guindola de inmersión, que permite a los submarinistas operar en profundidades de hasta 90 metros.

Precisamente, esta última ha sido utilizada en el ejercicio para que dos buzos de la Armada se sumergieran hasta el pecio hundido.


Con una visibilidad que no superaba los dos metros, según ha explicado Curt, los buzos han inspeccionado al detalle la cabina y han encontrado a una supuesta víctima -un maniquí-.

Tras subirlo a bordo, a los dos buzos se les ha retirado rápidamente su equipo y han sido introducidos en una de las cámaras hiperbáricas para simular un acción urgente de despresurización, ya que la profundidad a la que trabajado no precisaba de esta intervención.

Posteriormente, dos buzos de Salvamento Marítimo han bajado también mediante la guindola del "Clara Campoamor" para realizar una tarea similar a la desarrollada por los del "Neptuno".

Al margen de sus actividades militares y formativas, este último buque participó en 2008 en una operación de recuperación de alijos de droga que transportaba un pesquero que naufragó cerca de Mazarrón (Murcia) y también en la localización de los restos del naufragio de una embarcación en aguas de Alicante.

En agosto de 2008, fue designado por el Ministerio de Defensa y la Armada como el primer buque español especialmente destinado a la detección y rescates de tesoros sumergidos.