Los aviones de transporte militares CASA finalmente pueden ser usados por la Fuerza Aérea checa en eventuales misiones de combate

Más de tres años se prolongaron los trabajos para eliminar los defectos de los aviones CASA, adquiridos por la Fuerza Aérea checa. Según el contrato, el sistema debió estar en pleno funcionamiento en julio de 2011. No obstante todo tardó mucho más tiempo y recién ahora funciona debidamente el sistema que advierte a los pilotos de un eventual peligro al encontrarse en regiones de conflicto bélico.

El sistema es capaz de detectar y reaccionar a diferentes formas de amenaza, según sostiene el capitán Jiří Ulvr, quien pilotea los CASA desde hace unos tres años.

”Gracias a ese sistema, estamos protegidos en caso de que sean lanzados contra el avión misiles antiaéreos con visor termal o que la aeronave sea localizada por un radar y el enemigo trate de utilizar un láser contra ella”.

Las Fuerzas Armadas checas prevén emplear los aviones CASA en futuras misiones militares en el exterior, en zonas de conflicto bélico o para el traslado a casa de ciudadanos checos que se encuentren en lugares donde esté amenazada su seguridad. Hasta el presente podían utilizarlos solamente para el transporte, como un avión civil, señala Petr Pavel, jefe del Estado Mayor.

“En muchas partes del mundo la situación es bastante compleja e insegura. En vista de ello no podemos descartar que en cualquier momento nuestros socios de la OTAN nos soliciten participar en una misión militar internacional en el exterior”.

Debido a los defectos en el sistema de protección de los CASA, el Ministerio de Defensa checo había pensado desistir del contrato, pero posteriormente prefirió acordar con la parte española la eliminación de los defectos y una compensación por los perjuicios sufridos. La compra de los aviones en el año 2009 fue criticada desde el comienzo por la oposición y por varios expertos que calificaron de muy elevado el precio de las aeronaves. La ex ministra de Defensa, Vlasta Parkanová, fue acusada de abuso de poder al no haber pedido un dictamen independiente del precio de los aviones CASA, que ascendió a 135 millones de euros, lo que significó para el Estado Checo supuestamente una pérdida de unos 25 millones de euros.