El primero de los destructores de la US Navy que reforzarán el escudo antimisiles llegará a la base de Rota en febrero


El destructor estadounidense USS Donald Cook arribará en febrero a la Base Naval de Rota, en Cádiz, será el primero de los cuatro destructores de la US Navy que tendrán aquí su base permanente. Los otros tres buques que se sumarán a éste son los USS Ross, USS Porter y USS Carney, siendo el próximo en llegar el USS Ross, a finales de este año. Los dos restantes lo harán durante 2015. Con la llegada de estos buques la base de Rota sufrirá una importante transformación al convertirse en parte central de la defensa anti-misiles de la OTAN en el sur y este de Europa.

Los cuatro destructores pertenecen a la clase Arleigh Burke, destructores misilísticos que en sus últimas versiones son capaces de abatir misiles balísticos gracias a la actualización de su sistema de combate, su radar Aegis y la incorporación de la última versión del misil Standard, la RIM-161 o Standard Missile 3 (SM-3). En noviembre de 2009 la Missile Defense Agency estadounidense anunció que estos cuatro buques serían actualizados para poder emplear estos misiles como parte del Sistema de Defensa anti-Misiles Aegis y en mayo de 2.012 se anunció la elección de los cuatro buques que tendrían su base en Rota.


El secretario de Defensa Leon E. Panetta anunció el despliegue de los buques en octubre de 2011 como parte del programa antimisiles denominado European Phased Adaptative Approach del presidente estadounidense Obama. Este programa tiene por objetivo mejorar la seguridad de la región europea e incluye también la instalación de lanzaderas terrestres de misiles interceptores en Rumanía y Polonia, además de un sistema de radar en Turquía, lo que ha provocado no pocas protestas por parte de Rusia que lo considera un elemento desestabilizador.


Estos cuatro buques son también un reflejo de la importancia renovada del mar Mediterráneo para los Estados Unidos, no solo por los conflictos en Siria o Egipto sino por ser paso importante para el despliegue de sus grupos de combate de portaaviones hasta el Golfo Pérsico u Oriente Medio. Para ello los buques realizarán rotaciones de cuatro meses por el Mediterráneo, realizando misiones de seguridad marítima, ejercicios multilaterales y otras encomendadas por la OTAN, entre las que está la defensa anti-misiles con el objetivo puesto en la amenaza iraní.

Con una dotación que puede alcanzar los 273 tripulantes, la base de Rota incrementará su personal en más de 1.000 personas, lo que unido al coste por unidad de cada buque de 1.800 millones de dólares se espera que tenga efectos muy positivos sobre la economía de la zona.